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El Diván del Psicoanálisis

Encontrar tus respuestas…

Lorna Wing utilizó el término ”Síndrome de Asperger” por primera vez en 1981, en honor al psiquiatra y pediatra austriaco Hans Asperger.

Este trastorno es clasificado en la gama del autismo a un nivel leve y de las psicosis.

 

La palabra síndrome tiene dos connotaciones, según la Real Academia Española:

 

1.      Conjunto de síntomas característicos de una enfermedad.

2.      Conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada.

 

Diversas fuentes coinciden en que no se trata de una enfermedad sino

de un trastorno en el desarrollo. Según la Federación Asperger España, uno de cada 200 niños lo padece y hay una niña de cada 15 niños. Comienza a presentarse por los tres años.

 

            Existen algunos intentos por explicar sus causas a través de los pliegues del cerebro, pero no se ha encontrado una explicación consistente.

 

            Los diagnósticos muchas veces son dudosos pues los síntomas pueden ser relativos o confusos, sin embargo, algunas de las características que se observan con frecuencia en el síndrome  se las describiré a continuación, tomando al mismo tiempo en algunos puntos, ejemplos de testimonios que ustedes pueden encontrar en unos muy buenos videos de You Tube concernientes a la materia.

 

1.      Conflictos con los iguales. Manuel es ahora adulto, cuenta que sufrió acosos en la escuela, se burlaban de él, le lanzaban piedras, lo miraban como raro.

2.      El lenguaje es literal, por eso no entiende chistes, bromas o lenguaje coloquial. Fracasan en la interpretación porque no metaforizan, no asume la “mentirilla” que guarda el lenguaje. Su manera de hablar es rebuscada, pedante. Pablo necesita que todo se lo expliques, pide los por qué incesantemente ante una orden o un cambio en la rutina, no lo hace por fastidiar sino que le tranquiliza saber las causas por las que se le manda algo. Otro pequeño que se preparaba para la primera comunión, le explicaron que iba a tomar el cuerpo de Cristo, entonces  se molestó porque declaró que él no se comía a nadie. Si alguien manifiesta: “Fulanito de tal entregó los tenis”, como se dice en México, entendería no que se murió sino que entregó unos tenis. 

3.      Descoordinación motora.

4.      No interpretan las intenciones de los otros, por tanto caen en la ingenuidad y se convierten en víctimas de burlas y abusos. No ven a los ojos porque las expresiones faciales no les dice nada.

5.      Pueden ser geniales. Ejemplo: Javier es un chico que ha presentado dificultades comunes al síndrome.  En su liceo le han propiciado que cree un canal de televisión junto con otro compañero, eso le ha permitido ganarse la admiración de los demás y abrir lazos sociales. Se le ha ayudado a distinguir cuándo se ríen de él y cuando se ríen con él.

6.      No sabe jugar, sus juegos son repetitivos como lanzar una cuerda una y otra vez. Antonio no tenía con quien compartir el recreo y lo, pasaba solo. La escuela tampoco lo comprendía, no tenía cabida en el plan escolar. Llegó a otro centro educativo donde los contenidos curriculares le fueron adaptados y eso le ayudó al aprendizaje y a sentirse más cómodo. Antonio tuvo que ejercitarse para ser capaz de jugar, aunque tiende a aislarse. Puede practicar el futbol y  el ajedrez.

7.      Interés obsesivo en algún tema específico. Hay chicos de cinco años que asombrosamente pasan horas buscando en una enciclopedia las capitales del mundo, repasando los mapas y hablando profusamente sobre la materia. Es común también que desplieguen gran inclinación por averiguar acerca de los dinosaurios memorizando sus nombres, la época en que vivieron, etc.  

8.      El pasaje por la adolescencia es difícil. Caso de una chica “rara”: Alejandra ahora tiene trece años. Compañeros y familiares ya  aceptan que no sea como los demás, que no siga modas o se comporte como los otros adolescentes de su clase. Por la tarde va a un lugar donde puede expresarse mejor, un sitio preparado para favorecer su desarrollo, no se especifica de qué espacio se trata.  Aparentemente de niña nada malo le ocurría pero no dejaba de ser discriminada y de sufrir el que se le tomara como alguien extravagante, obviamente al llegar la adolescencia, todo se hizo más notorio.  

Aprender a jugar

DESDE EL  PSICOANALISIS

 

            Freud consideró que las psicosis no eran susceptibles de cura, pero Lacan (psicoanalista francés posterior a Freud) aportó elementos trascendentales para emprender el camino hacia el saber sobre las psicosis y su cura.

 

Observaciones:

          Dadas las características de los obstáculos del lenguaje que presentan, surge la duda de si un chico diagnosticado con este autismo, se encuentra fuera del lenguaje, como si no le perteneciera y le fuera ajeno. La respuesta es que no. Están completamente inmersos y determinados por éste como cualquier otro niño. Lacan dijo en algún momento, que el Psicoanálisis debería ser el maestro de la función de la palabra pues es en ésta donde se expresa el deseo y donde se funda la posibilidad de una vida menos ajena a uno mismo. El campo de la palabra es el lugar donde el analista ejerce su oficio.

 

          Existe una falla en el imaginario en relación con el simbólico, es decir, no hay cabida para la ficción, supongamos al decir “me muero de hambre”, ahí hay un sesgo de mentira para simbolizar el hambre, no se trata, generalmente, de una muerte real.  Esta metáfora es incomprensible en ellos. En 1949 Lacan desarrolló el tema  del Estadío del Espejo. Es el momento en el cual el bebé asume una imagen de sí mismo y se identifica con los otros. Si hubo un fracaso en este momento y falló la interacción social porque el yo no pudo establecer un puente suficiente con la realidad circundante, no hay nexo ni negociación con los iguales. Se vive sin tomar en cuenta a los otros, como si se fuera único. El imaginario está cancelado, por eso no operan las actividades lúdicas y tampoco la asimilación de las reglas sino de una manera sumamente rígida. En medios sociales como la escuela, interrumpe, se desespera, es intolerante.

 

           El analista en el tratamiento se juega en la interacción con el niño para anudar en lo posible el imaginario con el simbólico, desatados uno del otro, pues se está demasiado pegado a lo literal, lo que en psicoanálisis se llama el real.

 

          El analista utiliza como herramienta el juego, instrumento en el que se establecen reglas y se propicia la imaginación. A su vez, el dibujo y las lecturas de cuentos, historias y narraciones se emplean para favorecer el despliegue de la palabra haciéndola circular, pues está como coagulada.

 

Romper el silencio

Romper el silencio

 

 

 

 

La Circunstancia y conclusión

 

            Hoy existe una fuerte tendencia a diagnosticar a los chicos. Es cada vez más frecuente que haya niños o adolescentes diagnosticados con Síndrome de Asperger, de Atención Dispersa, Bipolar Afectivo (tan de moda). Así los padres dirán: “Mi hijo es un TDA” “Mi hija tiene S.A.”  Llevarlos al paidopsiquiatra, al neuropsiquiatra, al psicólogo, es una demanda que surge especialmente de las escuelas, dada la extendida desadaptación social y escolar así como por las problemáticas familiares y económicas actuales, sin olvidar la inclinación por imitar a los países como E.U. o Canadá.

 

 El paso siguiente es normalmente la medicación, con efectos por cierto muy dudosos. Los diagnósticos y su respectiva medicación no han dejado de convertirse en un objeto más de consumo. Quedarse a ese nivel, sólo acentúa el silencio y la etiqueta discriminatoria.

 

            En varios de los testimonios presentados en los videos de You Tube, podemos notar que hay en algunos países una cierta organización que permite acoger a los chicos con dificultades en el lenguaje, para hacérseles más viables los programas académicos e impulsarlos a crear y participar en la comunidad. Sin embargo estas medidas han tenido poca difusión y falta mucho apoyo a padres e hijos en países como México.

 

            Recibir a niños o adolescentes y a sus familias en el consultorio, chicos que con frecuencia cargan sobre sus hombros ciertos diagnósticos, y no difícilmente dejan de ser Pablo, Antonio, Sara, para pasar a ser un TDA, un SA o una Bipolar, es un desafío. Implica abordar al sujeto del inconsciente, que no es una persona de carne y hueso sino aquello que está ahí, lo llamado el significante, hacerlo transitar y aceptar el reto que Lacan propone: la cura de la psicosis.

 

             

 

 

 

            

 

Real, simbólico e imaginario anudados

Real, simbólico e imaginario anudados

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