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El Diván del Psicoanálisis

Encontrar tus respuestas…

Se comparan tres posiciones respecto de la anorexia: Una la del Dr. Cormillot, la otra es de Freud y por último la de Lacan. La del Dr. Cormillot es una explicación que circula en los medios de comunicación y responde a los ideales sociales, simplemente se trata de una descripción superficial. Freud aborda al tema generalmente mediante un analisis detallado caso por caso de algunos pacientes, lo cual permite ubicar que las características de la anorexia son síntomas de la histeria, pero no hay que dejar de tomar en cuenta cuando la relaciona con la melancolía y la pulsión oral. Lacan anuda el simbólico con el imaginario, confirma lo indestructible del deseo inconsciente y la función de la palabra.

 Hoy vamos a abordar un tema muy escuchado en la actualidad, al cual suelen referirse los medios masivos de comunicación,  desde una óptica más o menos superflua, llena de lugares comunes y que no explican realmente nada, sino solamente recitan por ejemplo, que es una “enfermedad”  padecida por las adolescentes o las modelos.

Gracias a la orientación del dossier Anorexia de Michel Sauval, de la revista electrónica Relatos de la Clínica de Psicomundo, puedo presentarles tres distintas posiciones al respecto.

Comenzaremos por el  Dr. Cormillot, de origen argentino. Advierte que las personas con anorexia nerviosa reprimen el hambre para no engordar, lo cual las conduce a un ciclo de ayuno y pérdida de peso. Frecuentemente se ven gordas aunque estén por debajo del peso saludable.

Es más común en mujeres jóvenes, pero puede afectar a personas de cualquier edad. El desorden comienza por una sobrada preocupación por el peso y emprenden dietas y ejercicios extenuantes.

Como consecuencia, aparecen arritmias, trastornos menstruales, renales, debilidad, desnutrición, aislamiento, depresión y un comportamiento infantilizado.

Las causas que le atribuye son:

·         Componentes genéticos.

·         Problemas psicológicos como depresión, aislamiento y baja autoestima.

·         La influencia de los medios masivos de comunicación y de los ideales sociales que discriminan a los obesos.

El Dr. Cormillot ubica la anorexia como un campo nuevo, con casi 30 años de desarrollo solamente, colocándose como  fundador. Quizá ello haga más rentable sus libros, su clínica y sus dietas o acaso desconozca que ya Brisquet, en 1859, le nombraba a esta afección “anorexia nerviosa”. Lasègue, en 1873 la designaba “anorexia histérica” o “inanición histérica”. Tiene un estudio detallado de la misma, donde contrasta la inapetencia con experimentar apetito falso e imperioso o sentir apetito y a la vez  temor por alimentarse. Este psiquiatra junto con Gull  asoció la anorexia con la bulimia.

El Prof. Bacia en la Revista Electrónica de Psiquiatría, Vol. 3 No. 3, Sept. 1999, afirma que es un padecimiento conocido desde la antigüedad en la medicina griega. Hipócrates lo llamó asitia o inedia. En el siglo XVII (1669) Reynolds lo nombró “consunción nerviosa”.

 

¿Qué pensaron Freud y Lacan?

Freud.

Desde muy temprano (1892), Freud se interesó mucho más  por describir con detalle y precisión los síntomas de cada caso y no por realizar cuadros nosológicos. Prefirió inclinarse por  establecer  los mecanismos psíquicos que la componen. Por ejemplo, cuando pormenoriza el caso de una mujer que presenta repugnancia por la comida cada vez que daba a luz, entonces determinó que se trataba de una “histeria de ocasión”.

En “El Hombre de los Lobos”, uno de sus casos princeps, establece como la primera organización sexual  la canibálica u oral.  Quedó ahí apuntalada la pulsión de nutrición. Al amor lo enlazó  con la organización oral y le  gustaba ilustrarlo con  algunas frases usuales de  la vida cotidiana para expresar cierto ánimo de devoración como: “Te quiero tanto que te voy a comer a besos” o “eres tan dulce…”

De manera más generalizada enuncia  en algún momento que en las niñas púberes suele presentarse una neurosis que revela  la desautorización de lo sexual mediante una anorexia.

Freud asoció la neurosis alimentaria (anorexia nervosa de las niñas jóvenes), con la melancolía en presencia de una sexualidad no desarrollada:

§  Melancolía: Duelo por la pérdida de la libido.

§  Anorexia: Pérdida del apetito=libido

Aunado a lo anterior, Freud asienta la anorexia como un mecanismo histérico. La histeria es un dispositivo en el cual ante una representación penosa viene una escisión; la representación queda inhibida pero sale de otro modo que en apariencia nada tiene que ver con la representación rechazada.

Por ejemplo, Emmy von N. (1893) una paciente de Freud, presentaba angustia por comer “en exceso” o beber agua (sólo tomaba chocolate con leche y bebidas muy espesas). Esta repugnancia por la comida o a cierto tipo de bebidas, como el agua mineral, eran  acompañadas  por expresiones de asco y horror.

Freud utilizaba  todavía en ese tiempo la hipnosis. Mediante la aplicación de este método, ella dijo que cuando era niña y no quería comer su plato de carne, su madre, una mujer muy severa,  la obligaba a zampárselo aun y cuando ya hubieran pasado dos horas. Así, la carne estaba fría completamente y la grasa se había vuelto rígida (hacía en ese momento expresión de asco); las expresiones de horror aparecieron cuando habló de tener que comer junto a sus hermanos que padecían enfermedades contagiosas, uno de ellos escupía constantemente pues estaba tuberculoso.  En cuanto al agua, (otro gesto de horror se deja ver) relata que  cuando tenía 17 años,  estando de vacaciones la familia, todos bebieron  agua mala. Ella fue quien se enfermó más seriamente.

A partir del momento en el que Emmy von N. habla de estos episodios, desapareció  la dificultad para alimentarse y beber agua.

Freud narra brevemente otro caso, en el cual un jovencito no podía abrir la boca para comer, pues un hombre en un baño público le pide que chupe su pene.

En síntesis, para Freud la anorexia se constituye con una serie de síntomas que componen la histeria y que también se relacionan con la melancolía así como con la pulsión oral, (desplegada como tal esta última en 1905, en su Ensayo de Teoría Sexual).  

Si los síntomas son analizados caso por caso, es más correcto ubicar el término “anorexias” porque no se trata de una sola manera de manifestarse sino que responden a la singularidad de cada sujeto.                

 

 Lacan

El amor es un don. La frustración es el rechazo del don. Como el don es de un orden simbólico, separado ya del objeto de satisfacción (el que sacia las necesidades básicas de un bebé como hambre, sueño, etc.), no causa sino una decepción. La satisfacción a nivel simbólico sólo es un sustituto, pues el objeto está perdido. Es la dolorosa dialéctica el objeto ahí y jamás ahí, presencia-ausencia, como cuando el niño estalla en júbilo al esconderse y reaparecer.

Ejemplo: Una nieta de Freud, muy pequeña, se enfermó del estómago por lo que no podía comer lo que más ansiaba: unas ricas frambuesas. Sin embargo, sueña que las come. Sueña con lo imposible, eso es el orden simbólico, ya que es una nada, ahí no hay frambuesas. Es el deseo de lo imposible. El objeto real toma valor de símbolo, ese es el deseo inconsciente.

El seno de la madre erotiza la zona oral, pues fue un objeto de satisfacción, rol esencial que ha hecho que pase a ser colocado en el plano del deseo en tanto que pasa a ser del orden simbólico. En la anorexia mental, como Lacan la llama, el síntoma da una satisfacción sustitutiva en lugar de simbólica a lo que no falta, es decir, el objeto de satisfacción. Se le ve a la madre como toda potencia, conteniendo en su cuerpo todos los objetos primitivos reunidos, los síntomas son el intento por simbolizarlos, es por eso que la anorexia es un deseo de comer nada y no de no comer nada.

Mientras que a la madre se ve como toda potencia, el niño se refleja en el espejo como impotencia, suscitándole  depresión. En este punto, el niño genera un poder, el único posible contra toda potencia con el que  produce la dimensión del negativismo en forma de acción,  que se dirige a atacar esa dependencia del niño hacia la madre, de ahí su negativismo a comer.

La madre todopoderosa fracasa en su poder pues es el niño quien ejerce ahora el dominio: se alimenta de nada. Se erige como amo de la madre, que está a las órdenes de su capricho. El niño se convierte pues en toda potencia.

La frustración puede siempre abrir la puerta a la regresión, los síntomas anoréxicos sustituyen la posibilidad simbólica.

En la anorexia hay una ausencia importante: la intervención del padre, que pueda marcar en la madre el que ella no es todopoderosa sino que es también sujeto que desea, pues está también en falta.

Para terminar

Las explicaciones de ambos psicoanalistas son muy atractivas porque favorecen interrogantes, por ejemplo pensando con Lacan ¿Qué ocurre con el imaginario, de tal manera que la chica con síntomas anoréxicos se mira en el espejo como si fuera otra, es decir, más gorda?

Por otro lado, ¿será el mismo mecanismo de las anorexias el del alcohólico, que también ejerce su única libertad en la bebida?

Freud invita a seguir pensando el lazo de las anorexias  y la melancolía, relacionado con el dolor por vivir.

Por último podemos percatarnos que las explicaciones del Dr. Cormillot, se quedan a un nivel simplemente de ideales sociales, superficialidad y mercadotecnia, pues es a partir de sus conceptos y de creerse el poseedor de un nuevo saber, que surge la idea de la interdisciplinariedad para abordar estas afecciones, donde finalmente se diluye el sujeto que tendría algo que decir de qué es lo que le ocurre, a alguien que le sepa escuchar.

 

 

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