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El Diván del Psicoanálisis

Encontrar tus respuestas…

Noticia del día 12 de marzo: Previa advertencia por medio de Internet, anunciando su fastidio por la vida y por los otros, vestido con un traje de combate y armado con una pistola, un ex alumno volvió a su plantel en Alemania para matar a 9 estudiantes, 3 profesores y a otras personas que encontró a su paso para suicidarse después. Dejó también a varios heridos en el camino. Se agrega luego: los mató en silencio, no dijo una sola palabra, sólo disparó el arma. Tenía 17 años. Una muchacha que fue su compañera comenta: “Era agradable, no era un solitario ni un macho”. El arma la tomó del arsenal de su padre.
Noticia del día 12 de marzo: Susana, de 15 años, fue secuestrada por una banda de tratantes de personas que buscan vender a las chicas con fines de explotación sexual. Fue enganchada a través de una red social en Internet. Se reportó su desaparición desde enero. Gracias a la persistencia de su madre, fue finalmente encontrada (casi milagrosamente), al parecer en condiciones físicas y psicológicas muy deterioradas. Ese día de enero, después de chatear, sale en silencio a la terminal de autobuses y compra un boleto hacia la ciudad de México, que le fue vendido sin mayor averiguación, aun siendo una menor de edad. Parte con una promesa: será una gran cantante. Sigue los pasos del destino, convencida de que alguien la comprendía y la iba a ayudar a realizar ese sueño. Otras adolescentes son persuadidas en veinte minutos de que van a ser grandes modelos, grandes estrellas de cine. Ricas y famosas, todo exorbitante. La mamá de Susana declara: “Cuando escuchaba de estos casos, yo decía: ‘A mí nunca me va a pasar’ y de pronto me pasó”      

                                                                              
Megan de 13 años pensó que había hecho una nueva amistad en el ciberespacio con un chico guapo. Se escribieron por un mes. El romance terminó cuando él le dijo haber escuchado que ella era cruel. Al día siguiente, la chica se suicida. Después la familia se entera que el jovencito no existía, era tan solo una invención de la mamá de una ex amiga de Megan.
¿Se percatan que en los tres casos reina el silencio, el desamparo, la ausencia de un padre y una enorme distancia entre padres e hijos?
Una primera interrogante que me surge es ¿cómo están interviniendo los tan anhelados objetos de deseo, los llamados gadgets en la vida de los adolescentes?
David Cronenmberg, cineasta canadiense, director de películas como Crash, Spider, la Mosca, aborda temas de ciencia ficción combinadas con inventos de alta tecnología, y nos revela cómo la televisión por ejemplo, se encarna en el espectador quedando dominado por las pulsiones (película Videodrome). Eso mismo podemos reconocer en Crash.     

                                                                                                                               
Los gadgets (computadoras, Ipods, videojuegos, teléfonos celulares, etc.) influyen y modifican las relaciones entre las personas y crean nuevas modalidades de vivir, de amar, de gozar y de sufrir desde que se han vuelto extensiones del propio cuerpo. Son los nuevos objetos de deseo que dan una sensación de poder y de control sobre sí mismos y sobre los otros, creyendo que se rompe a través de ellos lo imprevisible. Sin embargo, a través del uso disparatado de éstos se pueden jugar hasta los prestigios lastimándolos permanentemente mediante el ciberbulling. Son nuevas formas de violencia. Se engendra una dependencia hacia los objetos a la vez que quedan erotizados.       

                                                                                                        
Se ha instaurado un mundo privado y hasta secreto, donde los adultos tienen poco acceso. Los jóvenes son parte de una nueva carne, que se grava también a través de los tatuajes y el piercing, tal vez como una manera de preservar la identidad subjetiva o la necesidad de explorar nuevos límites en el cuerpo, de ir un poco más allá. Freud, en sus “Tres ensayos de teoría sexual” (1905) revela cómo la piel es fuente de excitaciones placenteras y dolorosas tornándose en una zona erógena.
La siguiente interrogante que quiero plantearles: ¿Cómo se juegan los ideales sociales en los adolescentes?
Los chicos buscan gozar un poco más a través de las drogas y el abuso del alcohol, es transgresión aunada a la declinación de la ley paterna. Igualmente los adultos buscamos huir del dolor y también transformamos nuestras carnes mediante la aplicación de cirugías estéticas en busca de la juventud eterna, que no nos haga caducar a los 35 años.
Ellos, como nosotros, no están exentos del ideal social del deber ser feliz para siempre. Escúchenlo bien: es un deber. Así enganchan en el anhelo desesperado por el reconocimiento social, la fama y el dinero como vías para lograrlo. Esta búsqueda ansiosa y exaltada por el menor dolor y la mayor felicidad, se ve desafiada por una constante falla por atraparla, lo cual hace pasar de la euforia a la depresión. Aquello que supuestamente habría de proporcionar el goce sólo es un espejismo que los enfrenta a su propio vacío.
La adolescencia es una época de elecciones, de reconsideraciones de la niñez, una nueva ubicación en el mundo de su sexualidad no organizado por las características físicas solamente. Los chicos que llegan al consultorio se encuentran generalmente aplanados en su deseo, en una lucha contra sí mismos por lo que fueron en la infancia y por los ideales familiares y sociales. Usualmente no hay un pequeño espacio para sus deseos. Se encuentran abatidos por la soledad y la desesperación, aunque virtualmente puedan estar rodeados de cientos de amigos en las redes sociales.
Los síntomas se manifiestan de muchas maneras: Demasiado sueño, flojera extrema, cambios de peso, abuso de drogas, impulsos suicidas, anorexia, indiferencia, sentimientos de inferioridad, desesperanza, transgresiones de reglas sociales, problemas académicos, irritabilidad persistente, constantes cefaleas…
¿Cuáles habrán sido las diversas señales de angustia, dolor o temor que lanzaron los muchachos de los casos que les conté en un principio? Seguramente fueron varias pero es ciertamente muy difícil para los padres o profesores darse cuenta de ellas y otras veces simplemente no quieren saber nada. No es raro encontrarse con mamás que no se han percatado que el hijo ya creció y se niegan a soltarlo de a poco porque acaso haya la esperanza de conservarlo niño permanentemente. Algunas madres lo logran ¿no? Lo notamos en aquellos hombres que teniendo cuarenta y tantos, casados y con hijos no se desprenden de los pliegues maternos.
Por un lado, la sociedad consumista ofrece una promesa de felicidad si se compran tales o cuales objetos, con lo cual los muchachos (y no solo ellos) quedan amarrados al augurio de diversión, control propio y de los otros y ruptura de límites; por el otro lado, el gran desencuentro entre el padre y la madre, hace decaer la estabilidad al no poder llegar a los mínimos acuerdos que contribuyan a construir pactos con los hijos. La lucha por la vida aunada a la búsqueda del éxito contrastan con la desesperanza por el futuro, aleja a los padres y se cierra la comunicación con los hijos, que a su vez, prefieren salvaguardar para sí sus dificultades y dudas.
El desafío de los padres que quieren saber acerca de sus hijos para acompañarlos en la adolescencia es muy profundo en la actualidad, pues con mucha frecuencia no se entienden o no se aceptan sus ideas o anhelos, son criticados o reciben la burla de los adultos. Tampoco se entiende ni se admite su manera de acceder a la sexualidad. ¿Cómo abrir el dialogo sin que por eso se sientan amenazados? ¿Cómo advertirles de los peligros que los acechan sin prohibirles que se sigan relacionando con los otros y buscando amistades o dando lugar al amor?
Por ejemplo, hay 187 millones de sitios donde se pueden ver cuerpos desnudos; maneras de mostrar el cuerpo propio a un extraño sin que el pudor sea un asunto por considerar. De enviar y recibir mensajes, fotografías y videos para alimentar relaciones en tiempo virtual, sitios generalmente desconocidos para los padres. Creo que es necesario incursionar sin escandalizarse por esos espacios para poder orientar mejor a los muchachos y eso desde los más pequeños.
Encontré un pensamiento de Hebe Tizio, que es sencillo de leer, pero su aplicación… no resulta tan simple:
“El adolescente es un artesano que se encuentra en un momento delicado, que necesita una posición del adulto que no exagere ni dramatice las cuestiones pero que sepa detectar si es necesario una ayuda, un límite o un voto de confianza que deje hacer al adolescente”.

 

                                                        

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 Hoy vamos a abordar un tema muy escuchado en la actualidad, al cual suelen referirse los medios masivos de comunicación,  desde una óptica más o menos superflua, llena de lugares comunes y que no explican realmente nada, sino solamente recitan por ejemplo, que es una “enfermedad”  padecida por las adolescentes o las modelos.

Gracias a la orientación del dossier Anorexia de Michel Sauval, de la revista electrónica Relatos de la Clínica de Psicomundo, puedo presentarles tres distintas posiciones al respecto.

Comenzaremos por el  Dr. Cormillot, de origen argentino. Advierte que las personas con anorexia nerviosa reprimen el hambre para no engordar, lo cual las conduce a un ciclo de ayuno y pérdida de peso. Frecuentemente se ven gordas aunque estén por debajo del peso saludable.

Es más común en mujeres jóvenes, pero puede afectar a personas de cualquier edad. El desorden comienza por una sobrada preocupación por el peso y emprenden dietas y ejercicios extenuantes.

Como consecuencia, aparecen arritmias, trastornos menstruales, renales, debilidad, desnutrición, aislamiento, depresión y un comportamiento infantilizado.

Las causas que le atribuye son:

·         Componentes genéticos.

·         Problemas psicológicos como depresión, aislamiento y baja autoestima.

·         La influencia de los medios masivos de comunicación y de los ideales sociales que discriminan a los obesos.

El Dr. Cormillot ubica la anorexia como un campo nuevo, con casi 30 años de desarrollo solamente, colocándose como  fundador. Quizá ello haga más rentable sus libros, su clínica y sus dietas o acaso desconozca que ya Brisquet, en 1859, le nombraba a esta afección “anorexia nerviosa”. Lasègue, en 1873 la designaba “anorexia histérica” o “inanición histérica”. Tiene un estudio detallado de la misma, donde contrasta la inapetencia con experimentar apetito falso e imperioso o sentir apetito y a la vez  temor por alimentarse. Este psiquiatra junto con Gull  asoció la anorexia con la bulimia.

El Prof. Bacia en la Revista Electrónica de Psiquiatría, Vol. 3 No. 3, Sept. 1999, afirma que es un padecimiento conocido desde la antigüedad en la medicina griega. Hipócrates lo llamó asitia o inedia. En el siglo XVII (1669) Reynolds lo nombró “consunción nerviosa”.

 

¿Qué pensaron Freud y Lacan?

Freud.

Desde muy temprano (1892), Freud se interesó mucho más  por describir con detalle y precisión los síntomas de cada caso y no por realizar cuadros nosológicos. Prefirió inclinarse por  establecer  los mecanismos psíquicos que la componen. Por ejemplo, cuando pormenoriza el caso de una mujer que presenta repugnancia por la comida cada vez que daba a luz, entonces determinó que se trataba de una “histeria de ocasión”.

En “El Hombre de los Lobos”, uno de sus casos princeps, establece como la primera organización sexual  la canibálica u oral.  Quedó ahí apuntalada la pulsión de nutrición. Al amor lo enlazó  con la organización oral y le  gustaba ilustrarlo con  algunas frases usuales de  la vida cotidiana para expresar cierto ánimo de devoración como: “Te quiero tanto que te voy a comer a besos” o “eres tan dulce…”

De manera más generalizada enuncia  en algún momento que en las niñas púberes suele presentarse una neurosis que revela  la desautorización de lo sexual mediante una anorexia.

Freud asoció la neurosis alimentaria (anorexia nervosa de las niñas jóvenes), con la melancolía en presencia de una sexualidad no desarrollada:

§  Melancolía: Duelo por la pérdida de la libido.

§  Anorexia: Pérdida del apetito=libido

Aunado a lo anterior, Freud asienta la anorexia como un mecanismo histérico. La histeria es un dispositivo en el cual ante una representación penosa viene una escisión; la representación queda inhibida pero sale de otro modo que en apariencia nada tiene que ver con la representación rechazada.

Por ejemplo, Emmy von N. (1893) una paciente de Freud, presentaba angustia por comer “en exceso” o beber agua (sólo tomaba chocolate con leche y bebidas muy espesas). Esta repugnancia por la comida o a cierto tipo de bebidas, como el agua mineral, eran  acompañadas  por expresiones de asco y horror.

Freud utilizaba  todavía en ese tiempo la hipnosis. Mediante la aplicación de este método, ella dijo que cuando era niña y no quería comer su plato de carne, su madre, una mujer muy severa,  la obligaba a zampárselo aun y cuando ya hubieran pasado dos horas. Así, la carne estaba fría completamente y la grasa se había vuelto rígida (hacía en ese momento expresión de asco); las expresiones de horror aparecieron cuando habló de tener que comer junto a sus hermanos que padecían enfermedades contagiosas, uno de ellos escupía constantemente pues estaba tuberculoso.  En cuanto al agua, (otro gesto de horror se deja ver) relata que  cuando tenía 17 años,  estando de vacaciones la familia, todos bebieron  agua mala. Ella fue quien se enfermó más seriamente.

A partir del momento en el que Emmy von N. habla de estos episodios, desapareció  la dificultad para alimentarse y beber agua.

Freud narra brevemente otro caso, en el cual un jovencito no podía abrir la boca para comer, pues un hombre en un baño público le pide que chupe su pene.

En síntesis, para Freud la anorexia se constituye con una serie de síntomas que componen la histeria y que también se relacionan con la melancolía así como con la pulsión oral, (desplegada como tal esta última en 1905, en su Ensayo de Teoría Sexual).  

Si los síntomas son analizados caso por caso, es más correcto ubicar el término “anorexias” porque no se trata de una sola manera de manifestarse sino que responden a la singularidad de cada sujeto.                

 

 Lacan

El amor es un don. La frustración es el rechazo del don. Como el don es de un orden simbólico, separado ya del objeto de satisfacción (el que sacia las necesidades básicas de un bebé como hambre, sueño, etc.), no causa sino una decepción. La satisfacción a nivel simbólico sólo es un sustituto, pues el objeto está perdido. Es la dolorosa dialéctica el objeto ahí y jamás ahí, presencia-ausencia, como cuando el niño estalla en júbilo al esconderse y reaparecer.

Ejemplo: Una nieta de Freud, muy pequeña, se enfermó del estómago por lo que no podía comer lo que más ansiaba: unas ricas frambuesas. Sin embargo, sueña que las come. Sueña con lo imposible, eso es el orden simbólico, ya que es una nada, ahí no hay frambuesas. Es el deseo de lo imposible. El objeto real toma valor de símbolo, ese es el deseo inconsciente.

El seno de la madre erotiza la zona oral, pues fue un objeto de satisfacción, rol esencial que ha hecho que pase a ser colocado en el plano del deseo en tanto que pasa a ser del orden simbólico. En la anorexia mental, como Lacan la llama, el síntoma da una satisfacción sustitutiva en lugar de simbólica a lo que no falta, es decir, el objeto de satisfacción. Se le ve a la madre como toda potencia, conteniendo en su cuerpo todos los objetos primitivos reunidos, los síntomas son el intento por simbolizarlos, es por eso que la anorexia es un deseo de comer nada y no de no comer nada.

Mientras que a la madre se ve como toda potencia, el niño se refleja en el espejo como impotencia, suscitándole  depresión. En este punto, el niño genera un poder, el único posible contra toda potencia con el que  produce la dimensión del negativismo en forma de acción,  que se dirige a atacar esa dependencia del niño hacia la madre, de ahí su negativismo a comer.

La madre todopoderosa fracasa en su poder pues es el niño quien ejerce ahora el dominio: se alimenta de nada. Se erige como amo de la madre, que está a las órdenes de su capricho. El niño se convierte pues en toda potencia.

La frustración puede siempre abrir la puerta a la regresión, los síntomas anoréxicos sustituyen la posibilidad simbólica.

En la anorexia hay una ausencia importante: la intervención del padre, que pueda marcar en la madre el que ella no es todopoderosa sino que es también sujeto que desea, pues está también en falta.

Para terminar

Las explicaciones de ambos psicoanalistas son muy atractivas porque favorecen interrogantes, por ejemplo pensando con Lacan ¿Qué ocurre con el imaginario, de tal manera que la chica con síntomas anoréxicos se mira en el espejo como si fuera otra, es decir, más gorda?

Por otro lado, ¿será el mismo mecanismo de las anorexias el del alcohólico, que también ejerce su única libertad en la bebida?

Freud invita a seguir pensando el lazo de las anorexias  y la melancolía, relacionado con el dolor por vivir.

Por último podemos percatarnos que las explicaciones del Dr. Cormillot, se quedan a un nivel simplemente de ideales sociales, superficialidad y mercadotecnia, pues es a partir de sus conceptos y de creerse el poseedor de un nuevo saber, que surge la idea de la interdisciplinariedad para abordar estas afecciones, donde finalmente se diluye el sujeto que tendría algo que decir de qué es lo que le ocurre, a alguien que le sepa escuchar.

 

 

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Este video habla sobre la constitución sexual en la adolescencia, la masturbación, la angustia y los cambios en el cuerpo.

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Lorna Wing utilizó el término ”Síndrome de Asperger” por primera vez en 1981, en honor al psiquiatra y pediatra austriaco Hans Asperger.

Este trastorno es clasificado en la gama del autismo a un nivel leve y de las psicosis.

 

La palabra síndrome tiene dos connotaciones, según la Real Academia Española:

 

1.      Conjunto de síntomas característicos de una enfermedad.

2.      Conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada.

 

Diversas fuentes coinciden en que no se trata de una enfermedad sino

de un trastorno en el desarrollo. Según la Federación Asperger España, uno de cada 200 niños lo padece y hay una niña de cada 15 niños. Comienza a presentarse por los tres años.

 

            Existen algunos intentos por explicar sus causas a través de los pliegues del cerebro, pero no se ha encontrado una explicación consistente.

 

            Los diagnósticos muchas veces son dudosos pues los síntomas pueden ser relativos o confusos, sin embargo, algunas de las características que se observan con frecuencia en el síndrome  se las describiré a continuación, tomando al mismo tiempo en algunos puntos, ejemplos de testimonios que ustedes pueden encontrar en unos muy buenos videos de You Tube concernientes a la materia.

 

1.      Conflictos con los iguales. Manuel es ahora adulto, cuenta que sufrió acosos en la escuela, se burlaban de él, le lanzaban piedras, lo miraban como raro.

2.      El lenguaje es literal, por eso no entiende chistes, bromas o lenguaje coloquial. Fracasan en la interpretación porque no metaforizan, no asume la “mentirilla” que guarda el lenguaje. Su manera de hablar es rebuscada, pedante. Pablo necesita que todo se lo expliques, pide los por qué incesantemente ante una orden o un cambio en la rutina, no lo hace por fastidiar sino que le tranquiliza saber las causas por las que se le manda algo. Otro pequeño que se preparaba para la primera comunión, le explicaron que iba a tomar el cuerpo de Cristo, entonces  se molestó porque declaró que él no se comía a nadie. Si alguien manifiesta: “Fulanito de tal entregó los tenis”, como se dice en México, entendería no que se murió sino que entregó unos tenis. 

3.      Descoordinación motora.

4.      No interpretan las intenciones de los otros, por tanto caen en la ingenuidad y se convierten en víctimas de burlas y abusos. No ven a los ojos porque las expresiones faciales no les dice nada.

5.      Pueden ser geniales. Ejemplo: Javier es un chico que ha presentado dificultades comunes al síndrome.  En su liceo le han propiciado que cree un canal de televisión junto con otro compañero, eso le ha permitido ganarse la admiración de los demás y abrir lazos sociales. Se le ha ayudado a distinguir cuándo se ríen de él y cuando se ríen con él.

6.      No sabe jugar, sus juegos son repetitivos como lanzar una cuerda una y otra vez. Antonio no tenía con quien compartir el recreo y lo, pasaba solo. La escuela tampoco lo comprendía, no tenía cabida en el plan escolar. Llegó a otro centro educativo donde los contenidos curriculares le fueron adaptados y eso le ayudó al aprendizaje y a sentirse más cómodo. Antonio tuvo que ejercitarse para ser capaz de jugar, aunque tiende a aislarse. Puede practicar el futbol y  el ajedrez.

7.      Interés obsesivo en algún tema específico. Hay chicos de cinco años que asombrosamente pasan horas buscando en una enciclopedia las capitales del mundo, repasando los mapas y hablando profusamente sobre la materia. Es común también que desplieguen gran inclinación por averiguar acerca de los dinosaurios memorizando sus nombres, la época en que vivieron, etc.  

8.      El pasaje por la adolescencia es difícil. Caso de una chica “rara”: Alejandra ahora tiene trece años. Compañeros y familiares ya  aceptan que no sea como los demás, que no siga modas o se comporte como los otros adolescentes de su clase. Por la tarde va a un lugar donde puede expresarse mejor, un sitio preparado para favorecer su desarrollo, no se especifica de qué espacio se trata.  Aparentemente de niña nada malo le ocurría pero no dejaba de ser discriminada y de sufrir el que se le tomara como alguien extravagante, obviamente al llegar la adolescencia, todo se hizo más notorio.  

Aprender a jugar

DESDE EL  PSICOANALISIS

 

            Freud consideró que las psicosis no eran susceptibles de cura, pero Lacan (psicoanalista francés posterior a Freud) aportó elementos trascendentales para emprender el camino hacia el saber sobre las psicosis y su cura.

 

Observaciones:

          Dadas las características de los obstáculos del lenguaje que presentan, surge la duda de si un chico diagnosticado con este autismo, se encuentra fuera del lenguaje, como si no le perteneciera y le fuera ajeno. La respuesta es que no. Están completamente inmersos y determinados por éste como cualquier otro niño. Lacan dijo en algún momento, que el Psicoanálisis debería ser el maestro de la función de la palabra pues es en ésta donde se expresa el deseo y donde se funda la posibilidad de una vida menos ajena a uno mismo. El campo de la palabra es el lugar donde el analista ejerce su oficio.

 

          Existe una falla en el imaginario en relación con el simbólico, es decir, no hay cabida para la ficción, supongamos al decir “me muero de hambre”, ahí hay un sesgo de mentira para simbolizar el hambre, no se trata, generalmente, de una muerte real.  Esta metáfora es incomprensible en ellos. En 1949 Lacan desarrolló el tema  del Estadío del Espejo. Es el momento en el cual el bebé asume una imagen de sí mismo y se identifica con los otros. Si hubo un fracaso en este momento y falló la interacción social porque el yo no pudo establecer un puente suficiente con la realidad circundante, no hay nexo ni negociación con los iguales. Se vive sin tomar en cuenta a los otros, como si se fuera único. El imaginario está cancelado, por eso no operan las actividades lúdicas y tampoco la asimilación de las reglas sino de una manera sumamente rígida. En medios sociales como la escuela, interrumpe, se desespera, es intolerante.

 

           El analista en el tratamiento se juega en la interacción con el niño para anudar en lo posible el imaginario con el simbólico, desatados uno del otro, pues se está demasiado pegado a lo literal, lo que en psicoanálisis se llama el real.

 

          El analista utiliza como herramienta el juego, instrumento en el que se establecen reglas y se propicia la imaginación. A su vez, el dibujo y las lecturas de cuentos, historias y narraciones se emplean para favorecer el despliegue de la palabra haciéndola circular, pues está como coagulada.

 

Romper el silencio

Romper el silencio

 

 

 

 

La Circunstancia y conclusión

 

            Hoy existe una fuerte tendencia a diagnosticar a los chicos. Es cada vez más frecuente que haya niños o adolescentes diagnosticados con Síndrome de Asperger, de Atención Dispersa, Bipolar Afectivo (tan de moda). Así los padres dirán: “Mi hijo es un TDA” “Mi hija tiene S.A.”  Llevarlos al paidopsiquiatra, al neuropsiquiatra, al psicólogo, es una demanda que surge especialmente de las escuelas, dada la extendida desadaptación social y escolar así como por las problemáticas familiares y económicas actuales, sin olvidar la inclinación por imitar a los países como E.U. o Canadá.

 

 El paso siguiente es normalmente la medicación, con efectos por cierto muy dudosos. Los diagnósticos y su respectiva medicación no han dejado de convertirse en un objeto más de consumo. Quedarse a ese nivel, sólo acentúa el silencio y la etiqueta discriminatoria.

 

            En varios de los testimonios presentados en los videos de You Tube, podemos notar que hay en algunos países una cierta organización que permite acoger a los chicos con dificultades en el lenguaje, para hacérseles más viables los programas académicos e impulsarlos a crear y participar en la comunidad. Sin embargo estas medidas han tenido poca difusión y falta mucho apoyo a padres e hijos en países como México.

 

            Recibir a niños o adolescentes y a sus familias en el consultorio, chicos que con frecuencia cargan sobre sus hombros ciertos diagnósticos, y no difícilmente dejan de ser Pablo, Antonio, Sara, para pasar a ser un TDA, un SA o una Bipolar, es un desafío. Implica abordar al sujeto del inconsciente, que no es una persona de carne y hueso sino aquello que está ahí, lo llamado el significante, hacerlo transitar y aceptar el reto que Lacan propone: la cura de la psicosis.

 

             

 

 

 

            

 

Real, simbólico e imaginario anudados

Real, simbólico e imaginario anudados

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El psicoanálisis es un espacio de escucha para quien tiene deseos de hablar sobre sí mismo. Esta posibilidad de decir a otro preparado para escuchar el inconsciente, tiene  efecto de cura. Hay distintos motivos por los que se acude a un psicoanalista, el principal es el  sufrimiento por las experiencias con la vida y la impotencia para afrontar los problemas que se presentan sin encontrarles una salida. Invaden entonces la infelicidad, el menosprecio a sí mismo, depresiones, insomnio, etc. Puede suceder a cualquier edad, aun y cuando todo parece transcurrir dentro de la “normalidad”. La cura consiste en pasar a otra cosa.

 

Los síntomas se instalan, se encarnan en el cuerpo, la voluntad no puede hacer que las molestias desaparezcan, ni siquiera la persona sabe qué le ocurre. Una situación muy frecuente es que le sucedan episodios semejantes de manera repetida: las relaciones amorosas o de amistad que se establecen con los demás, por ejemplo,  desembocan en el mismo fracaso, traiciones parecidas, despido en los trabajos, fallas en las calificaciones escolares, se carece de un proyecto de vida,  reacciones violentas…

 

En el espacio analítico, ocurre una especie de permuta: hablar en lugar de repetir, ceder el síntoma al analista para descubrir lo que pasa y por qué está sucediendo. Recorrer como si fuera una espiral lo que venga a la mente en una libre asociación, dejarse decir para romper la cadena de eventos reiterados.

 

Esta aventura inicia con la desconcertante, a veces enojosa frase del analista: “Le escucho” (alguno diría probablemente: “Este qué se cree, por qué me pide que hable!”). Así comienza pero nunca se sabe en qué terminará ni en cuanto tiempo, aunque sí tiene un final.

 

Les invito a preguntar sus dudas sobre el psicoanálisis pues tal vez algunos de ustedes están interesados en el tema y quieran también intercambiar ideas y reflexiones al respecto.

 

Igualmente me propongo exponerles algunos temas del Psicoanálisis, como las formaciones del inconsciente (los sueños, los equívocos), el Psicoanálisis con Freud y con Lacan… Ustedes también pueden proponer puntos que les gustaría tratar.

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